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La polémica Uber cuestiona los limites de la economía colaborativa

La polémica Uber cuestiona los limites de la economía colaborativa

Pese a la gran oposición del sector del taxi, la aplicación Uber que ya funcionaba en Barcelona ha comenzado a funcionar en Madrid. La gracia de la aplicación es sortear el pago por trasporte ajustando acuerdos entre particulares. Es por ello que los taxistas lo consideran competencia desleal especialmente por la impotencia del sector ante la opacidad del servicio al no desvelar el número de usuarios ni de conductores que participan, algo de lo que por otra parte no tienen obligación de hacerlo.

Aunque no podemos saber cuántos usuarios ni conductores hay, podemos deducir que el suficiente ya que se garantiza que cualquier usuario que se conecta no tarda más de 7 minutos en recibir el transporte. Los conductores que trabajan para Uber, si son ocasionales, se les retribuye con lo equivalente a una dieta para compartir costes de mantenimiento. Para ser exactos se fija entre 30 cts/min o 75cts/km, siendo un 20% de los mismos para la plataforma y el resto para los participantes.

El fenómeno que comenzara en Alemania es absolutamente legal al ser la retribución equivalente al mantenimiento. Legal acogiéndonos a la normativa actual. El fenómeno Uber o Blablacar ha cogido desprevenido al sector del trasporte público, pues no hay ninguna legislación actual que lo haga ilegal, pero abre el debate de hasta dónde llega la economía colaborativa y empieza la competencia desleal.

Al igual que hemos asistido a una reciente regulación impositiva del servicio BlaBlaCar, en Alemania se ha prohibido el Uber hace unas semanas castigando con multas de 25000 euros, si bien se han retractado de tan severa multa al considerarse improcedente. Aquí aunque se lleva tiempo en España intentando corresponder las huelgas proferidas por el sector del taxi en Madrid y Barcelona. Aunque se intento llevar el asunto a la Comision Europea, la competencia corresponde a los gobiernos. Esta plataforma funciona con éxito en San Francisco, donde existen diferentes modalidades incluyendo la de coches de gama alta.

En España, y hasta que se tome determinación en el asunto, tenemos UberPOP, la versión popular de todo tipo de conductores y coches que lo que quieren es fomentar el ahorro y una mayor concienciación medioambiental al aportar con los coches la misma autonomía que la del vehículo propio pero compartiéndolo de manera que la gente usa menos su transporte individual y de forma más cómoda y rápida que en autobuses o metro.

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